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Así pensaba
La educación es la más noble de las empresas y el mejor
bien que se puede hacer al hombre.
La nota singularísima de nuestra vocación debe ser
la generosidad sin límites.
El amor que tenía a los niños se fue convirtiendo en
"santa chifladura".
Para ganar al pueblo hay que dar antes que nada
corazón y después todo lo que se pueda.
Había, sí, un barrio de Atocha populoso, donde la
miseria y la flaqueza tenía su asiento y la ignorancia del catecismo y el
desconocimiento y hasta desprecio de la religión imperaban y dominaban en la
mayoría y casi totalidad de los espíritus.
Ese era el barrio de mis amores, el barrio de mis
ensueños.
Tú serás, barrio querido de Atocha, desde hoy, mi
padre, mi madre y mis hermanos.
La confianza en Dios es la mejor sabiduría y todo
nuestro poder.
El apoyo en Dios da valentía suficiente para
enfrentar cualquier situación.
Nada hay tan alegre como las obras de Dios porque Él
es la fuente de la verdadera alegría.
Educar a la mujer es educar hombres y levantar
pueblos.
La obra de Atocha es grande porque es de los
niños.
Baltasar Pardal
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