El barrio de Atocha de La Coruña en el año 1913 era un lugar marginal donde el hambre, la miseria y la incultura tenían
su cuna.
Ante tal situación, Don Baltasar se conmueve y acepta el reto de dar sentido a un conjunto de vidas que vagaban sin rumbo
a lo largo y ancho del barrio.
El sueño del sacerdote : un gran comedor, una gran cocina, una gran escuela y unos grandes talleres ven la luz tras meses de intensa lucha
contra todo y contra todos, meses de sufrimiento y de ejercicio de humildad pidiendo de casa en casa y mendigando por toda
La Coruña para dar a sus niños La Grande Obra de Atocha.
Las gentes contemplaron asombradas el nacimiento de La Grande Obra de Atocha, que Don Baltasar llamó Grande porque Grandes
eran también las necesidades del barrio : "se llama Grande la Obra de Atocha porque es de los niños y de los pobres" ; y
millares de niños recibieron y reciben en ella con amor formación y cultura.
A lo largo de los años la semilla que Don Baltasar depositó en el Barrio de Atocha se ha ido extendiendo por Galicia hasta
cruzar el charco para llegar a América.
Hoy en la Plaza de España de A Coruña, frente a la Gran Obra de este sacerdote, una hermosa estatua dedicada a su memoria
reza : "La educación es la mas noble de las empresas y el mejor bien que se le puede hacer al hombre".
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