Como corriente de agua suave y silenciosa, así pasó su vida Don Baltasar
Pardal...
Él, callado y silencioso, pero sus obras están aquí, por eso, le rendimos
homenaje profundo todos los días, en esta su Grande Obra, de modo especial
durante el mes de marzo – aniversario de su muerte.
El
colegio vive ambiente de fiesta y de alegría: en sus pasillos y clases se
recuerda la figura del Fundador, mediante imágenes, siluetas, frases repetidas
una y mil veces por él...¡que nos siguen dando vida hoy y exigiendo cambios en
este tiempo de Cuaresma!.
Don Baltasar, fue un enamorado de la Eucaristía, que es fuente de Vida, en ella
había bebido la vida que iba derramando a su paso. Y siguiendo su ejemplo hemos
celebrado, con alegría, la Eucaristía solemne, recordando el día de su muerte,
el 3 de Marzo de 1963. Los niños han participado con entusiasmo e ilusión, tanto
preparando la Misa, como mostrando su agradecimiento al Fundador, mediante una
ofrenda floral, sencilla, pero emotiva.
Durante todo el mes de marzo hemos compartido alumnos y profesores la vida y
obra de D. Baltasar, de forma lúdico-formativa, trabajando unos preciosos y
valiosos materiales realizados con mucho cariño. Damos gracias a Dios por contar
con personas que vibran, se ilusionan y transmiten a los demás lo recibido.
Y
para cerrar este mes, no podía faltar como colofón, el FESTIVAL DE DON BALTASAR,
que aúna a alumnos, profesores y colaboradores de los distintos colegios en
torno a una persona, D. Baltasar; en torno a sus Hijas: el Instituto Secular
Hijas de la Natividad de María; en torno a unos valores: sencillez, alegría,
fraternidad, amor a María, a la Eucaristía, a los niños, a los más
necesitados...
Elevamos nuestro canto de gratitud a todos los que han contribuido y hacen
posible que D. Baltasar siga vivo entre nosotros y en nosotros, en nuestras
obras, que sólo tiene un único autor: DIOS.