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El sueño
de D. Baltasar también se hizo realidad en la ciudad de
Betanzos. Su primer destino fue la Parroquia de «Santa María
del Azogue», como Coadjutor.
Así
empezaron sus contactos con la ciudad brigantina, hasta
cristalizar en la inauguración de la segunda filial de La
Grande Obra de Atocha, la Escuela-Hogar de «NUESTRA SEÑORA
DEL CARMEN».
Esto
sucedía en el año 1940, gracias a la generosidad de doña
Carmen Pita Caramés, en una casa construida para viviendas y
adaptada para impartir la enseñanza. Este edificio de la
calle Valdoncel, n. 6-8, trae magníficos recuerdos a muchas
antiguas alumnas que en el mismo aprendieron sus primeras
letras. Dentro de su sencillez y la escasez de aquellos
tiempos, era tan acogedora que más de uno llegó a decir que
parecía una «casa de muñecas».
Corrían los años difíciles de la postguerra cuando este
sacerdote sencillo y lleno de fe, al mismo tiempo que
educaba a las niñas para formar hogares cristianos y
eucarísticos, palió las necesidades de pan material, de pan
cultural y icómo no! de Pan Espiritual. Era fiel a lo que
tantas veces repetía: «Primero hay que llenar los estómagos
vacíos, para después poder hablar de cultura y de Dios». Por
eso a la Escuela, añadió un hermoso comedor: Experiencias
vividas por quienes pueden constatar esa realidad gozosa.
Los
tiempos que nos tocan vivir en esta ciudad brigantina distan
mucho de aquellos de la postguerra. Betanzos es una ciudad
floreciente que conserva el encanto de su sabor histórico. Y
de acuerdo con estos tiempos de progreso, el Colegio de La
Grande Obra de Atocha ocupa unas modernas instalaciones en
la salida de la ciudad, Carretera de Castilla, dejando para
el recuerdo el edificio de Valdoncel. Desarrollo e Historia
conviven bien avenidos aquí.
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