Adquirir amplios espacios para la expansión y el esparcimiento de los niños, era el sueño dorado de Don Baltasar.

Vio coronadas sus aspiraciones, cuando la joven Luisa Freire Marquina se convirtió en Hija de la Natividad de María, y su magnífica finca de Iñás fue transformada por Don Baltasar en Colonia Escolar en 1926. Esto hizo felices a muchas generaciones.

 
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Iñas, lugar de esparcimiento para los alumnos de la Grande Obra
Vista aerea del Centro

 

Se sintió dichoso Don Baltasar contemplando los niños con sus juegos, sus risas, cantos y fiestas en la espléndida campiña y bajo las frondosas arboledas de sus sotos, o disfrutando en las espaciosas canchas, columpios, toboganes, etc.

Don Baltasar les procuraba los medios necesarios para que nada faltara en los distintos turnos de quince días, con las Hijas de la Natividad como monitoras. Días felices que los escolares no olvidarían jamás.

Iñás sigue siendo un paraje delicioso para solaz, punto de cita para encuentros y campamentos.

También hizo Don Baltasar de este tranquilo lugar un Centro de Espiritualidad, a donde se retiran sus Hijas unos días cada año, con el fin de practicar los Ejercicios Espirituales.

Cada año, desde los alumnos más pequeñitos hasta los mayores, disfrutan de esta hermosa finca, y todos repiten la misma frase: "Es donde mejor lo pasamos".