A Coruña,
D. BALTASAR, EL FUNDADOR
Así pensaba... (frases suyas)
Caricatura de D. Baltasar

 

A continuación recogemos algunas frases y pensamientos de D. Baltasar lo que sin duda alguna nos ayudará a acercarnos un poco más y a conocer mejor la figura de este gran sacerdote.

  • La educación es la más noble de las empresas y el mejor bien que se puede hacer al hombre.
  • La nota singularísima de nuestra vocación debe ser la generosidad sin límites.
  • El amor que tenía a los niños se fue convirtiendo en "santa chifladura".
  • Para ganar al pueblo hay que dar antes que nada corazón y después todo lo que se pueda.
  • Había, sí, un barrio de Atocha populoso, donde la miseria y la flaqueza tenía su asiento y la ignorancia del catecismo y el desconocimiento y hasta desprecio de la religión imperaban y dominaban en la mayoría y casi totalidad de los espíritus.
  • Ese era el barrio de mis amores, el barrio de mis ensueños.
  • Tú serás, barrio querido de Atocha, desde hoy, mi padre, mi madre y mis hermanos.
  • Cuando el Señor me inspiró La Obra en medio de innumerables necesidades del barrio, de nada podía disponer y en nadie más podía confiar sino en Él para acometer tan magna empresa.
  • La confianza en Dios es la mejor sabiduría y todo nuestro poder.
  • Cuando nada teníamos, cuando todo parecía imposible, cuando pedíamos y teníamos que levantar los ojos al cielo para que multiplicase los céntimos que nos daban los pobres, cuando todo faltaba, cuando el cielo estaba más oscuro, más clara parecía nuestra fe.
  • El apoyo en Dios da valentía suficiente para enfrentar cualquier situación.
  • Nada hay tan alegre como las obras de Dios porque Él es la fuente de la verdadera alegría.
  • Una mirada dulce para el niño, la palabra de cariño al enfermo y las acciones humildes practicadas con el pobre, serán siempre el mejor tesoro de La Grande Obra. D. Baltasar hablando a los niños
  • Educar a la mujer es educar hombres y levantar pueblos.
  • Mientras haya en el sagrario un hambriento, y pobres hambrientos junto al sagrario, no habrá tiempo en la Obra para pensar, hablar, comentar o tratar otros intereses que no sean la Eucaristía y los pobres.
  • La obra de Atocha es grande porque es de los niños.
  • Podrán los hombres olvidar el bien que se les hace, pero las obras hechas por caridad, jamás caerán en el olvido.