En el año 1955, tras tres fundaciones en Latinoamérica (Uruguay y Venezuela), surge la del Colegio de «Fátima» en San Félix, Guayana venezolana.
El inquieto misionero Padre Zabaleta, sintiendo la necesidad de ayuda en aquella zona, en pleno desarrollo, poblada por nativos y una gran masa obrera, expone la situación a Don Baltasar a su paso por Caracas, de regreso del Uruguay.
Impresionado por la descripción y similitud con lo que había sido el barrio de Atocha de La Coruña a su llegada al mismo, no duda ni un instante en llevar a aquella tierra marginal, situada en la confluencia de los ríos Caroní y Orinoco, a un grupo de siete Hijas de la Natividad de María. Para iniciar su actividad se vieron en la situación de alojarse en una barraca, que no reunía las más elementales condiciones de habitabilidad, y que había de prestar las dos funciones: vivienda y colegio, lo que no causó poca preocupación a Don Baltasar. A pesar de todo, conociendo la necesidad de regeneración de aquel poblado y contando con la disponibilidad, unión, entusiasmo y celo apostólico de sus hijas, allí las dejó, con honda preocupación, no obstante, el gozo que suponía una fundación totalmente misionera.
Vencidos muchos obstáculos, privaciones y dificultades, con mucha celeridad y gran tesón día a día, todo se fue superando, y hoy, gracias a Dios, cuenta Ciudad Guayana con el hermoso Colegio «Nuestra Señora de Fátima» -donado por la Corporación Venezolana de Guayana-, acreditado en todo el territorio nacional por su rendimiento y buen hacer. El pequeño grupo inicial de cuarenta alumnos se ha visto multiplicado vertiginosamente, y hoy son 1.100 los alumnos con los que cuenta el centro.
|
|
||||||||||||||||
|
|
|||||||||||||||||